La peor pesadilla de un adolescente es ser un marginado. Toda su
popularidad se juega en las redes sociales, una hoguera de las vanidades
peligrosa donde todo es público e inmediato. Pero minimizar los riesgos
es posible. Ayúdales y no les dejes solos.
Lo sabemos por propia experiencia: la
adolescencia es un tiempo duro. Si apareciera
un hada madrina y nos concediera
un deseo, pocos quisiéramos volver
a ella. Es la etapa en la que todo ocurre
por primera vez: el enamoramiento, la
traición, el desengaño, el afán de sentirse
libre… Y, como todo lo nuevo y desconocido,
sacude nuestras emociones con
la fuerza de un huracán.
Pero si hay algo especialmente duro
en estos años de entrada en la vida adulta es la necesidad de
sentirse aceptado por los iguales, ser aplaudido: por guapo, por
listo, por simpático, por chistoso… En una palabra, eso que en
las sitcoms norteamericanas signifi ca “ser popular”. Nuestras
madres lo llamaban “tener éxito con los chicos (o las chicas)”
y Alaska y Los Pegamoides, “tener una gran vida social”.
Nada ha cambiado: la competencia es frenética; las angustias,
permanentes; y la timidez, un gran obstáculo.
Nuestros hijos
viven el mismo drama, los mismos sentimientos disparados y
el deseo de no ser excluidos. Hoy también
importan las marcas y las modas. Pero, si
hay algo que defi ne más que ninguna otra
cosa la identidad de la actual generación
teen, es su uso de los dispositivos digitales
y de las redes sociales.
La “edad del pavo”
se ha convertido en una fuente de estrés
para muchos chavales, y de preocupación
para sus progenitores, que ven cómo sus
retoños son capaces de todo por triunfar en
esa pasarela universal.
¿La peor pesadilla? Ser un marginado,
como lo llaman hoy. Y no hay peor forma de marginación que
la de los “me gusta” y los “te sigue”. Su ausencia puede producir
ataques de pánico y exacerbar los miedos adolescentes al
rechazo hasta proporciones insensatas. Todo es público, y de
forma instantánea: las rupturas amorosas, los abandonos, los
defectos… Y, por tanto, mucho más doloroso.
De fotos, selfies y perfiles
Hoy, cada chico es, en sí mismo, una marca personal, un gestor de
su imagen, más competente que muchos equipos de marketing
de políticos y celebridades.
El perfil en Facebook se convierte
en la piedra de toque de su posicionamiento público. ¿Y qué
hay más importante para un adolescente? En los institutos
proliferan los shootings. Basta observar la destreza con la que
levantan la barbilla o mueven el pelo para obtener el mejor
ángulo, aunque solo se trate de un selfi e. Y, tras la sesión, un
buen retoque con la aplicación PicMonkey antes de subir la foto
preferida.
El veredicto llega en forma de “me gusta” (80 son una
cantidad aceptable, según las métricas
adolescentes), comentarios y peticiones
de amistad. Las reglas no escritas marcan
que si la foto no ha obtenido la respuesta
deseada, hay que quitarla. No hay mayor
fracaso que el que no se quiere reconocer.
Pero, lo dicen los expertos, que un
niño de 13 años tenga 500 amigos es
una aberración. Según un reciente
estudio del Centro Reina Sofía sobre
adolescencia y juventud, los jóvenes
reconocen que internet puede aislarlos
de su entorno, pero, al mismo tiempo,
el informe llega a la conclusión de que
aquellos chavales que no usan las redes
sociales están en riesgo de exclusión.
La moda del postureo
Es la denominación moderna del juego
de las apariencias en la Red y es esencial
saber controlarlo para construir un
personal branding correctamente. Todos
contamos una historia sobre quiénes y
cómo somos. Para parecer interesantes,
atractivos, inteligentes
o, simplemente,
adecuarnos al entorno.
La clave a los 16
años siempre ha sido
dar a entender que tu
vida es tan apasionante
como la de Kate Moss
en Ibiza (en los 90, hoy
es una madre de familia
sin adicciones). Así que el segundo
paso es elegir foto y comentario para un
viernes por la noche: controlar el dónde,
el cuándo, el cómo y el con quién
se han convertido en un arte. Todos los
amigos deben saber que la noche ha sido
excepcional. Hay que pasárselo bien (o
dar esa imagen) a toda costa.
El último informe del Pew Research
Internet Project, que ha encuestado a
802 padres con hijos de entre 12 y 17
años, muestra que los adolescentes de
hoy no temen exponerse cada vez más
en las redes. El 91% publica su foto; el
71% dice el nombre de su colegio; el 53%
menciona su dirección de correo electrónico;
y el 20% incluye su teléfono.
Lo llamativo es que sí parecen conscientes
de los peligros: un 60% mantiene
su perfi l de Facebook en privado y
la mayoría asegura que sabe cómo confi
gurar la plataforma para protegerse.
La Policía Nacional asegura, sin embargo,
que cada día se producen
al menos
30 casos de grooming en España: así se
denomina cuando un adulto consigue
con engaños o chantaje que un chico
suba a la Red datos privados e imágenes
provocativas. Y la ONG Protégeles
afirma que se produce un caso nuevo
de ciberbullying cada día.
Una competencia feroz
Otra investigación de la Agencia Vasca
de Protección de Datos y de la UPV revela
que el 8,7% (entre 12 y 25 años) ha
colgado alguna imagen en ropa interior
o con el torso desnudo. ¿Por qué lo hacen?
“Para ligar, gustar a los demás, por
la presión de los amigos...”, responden.
El problema, según los expertos, es que
se habla muy poco con los jóvenes sobre
qué son las redes y cómo usarlas. Los
menores son pioneros y autodidactas y,
además, creen que lo hacen muy bien.
Una encuesta a más de 1.000 alumnos
en A Coruña, realizada por la estudiosa
Isabel Dans, desvela que tres de cada
cuatro alumnos afi rman que los padres
no les prohíben nada en internet. Se
preocupan por el tiempo –el vamping, de vampiro, es decir,
chatear de noche, y que se ha convertido en una adicción para
muchos chavales, que etiquetan sus estados con los hashtags
#insomnio y #desvelados–, pero no tanto por el contenido.
Simplemente, porque no saben.
En internet, las chicas bromean,
flirtean y buscan la aprobación de
sus iguales, pero en la intimidad del
anonimato dicen otra cosa: “Me siento
como si no encajara”, “odio ver a gente
perfecta porque hace que yo también
desee ser perfecta”, “la gente cree que
está bien reírse de los demás, que solo
es un juego”, “nadie me entiende, me
llaman gorda y horrible”, “a veces me
siento como si no existiera y fuera invisible
para todo el mundo, hago como
si no pasara nada, pero duele”.
En la encuesta, realizada con ayuda
de la web Weheartit.com, el 66% respondió
que había sufrido bullying en
Facebook, el 19% en twitter y el 9% en
instagram.
El 59% dijo sentir que “no encajaba” en Facebook.
Y todo por su aspecto, su forma de responder, el aspecto
de sus amigos o sus actividades. Señas de identidad en un
mundo gobernado por estrictas reglas no escritas que dicen
cómo debe ser la imagen de uno mismo ante los demás
¿Cuáles son sus redes sociales favoritas?
La que más
cuentas activas de
adolescentes tiene es
Tuenti (72,6%), seguida
de Facebook (67,6%)
y Twitter (66,1%). Sin
embargo, Twitter es la más
usada (70% ), después
Tuenti (51,7%) y Facebook
(46%). Detrás está
Tumblr (1,1%) e Instagram
(4,4%). La app Whatsapp
la utiliza el 84,4%.
Aumenta la popularidad
de aplicaciones como
Snapchat, un servicio de
mensajería instantánea, y
Kik Messenger o WeChat.
Ask.fm es una de las
últimas. Una web de
preguntas y respuestas
que admite el anonimato,
con 50 millones de
usuarios. Los adultos la
utilizan para ligar y los
chavales para averiguar
su grado de atractivo.
Pero la adicción a este
“juego” planea sobre el
suicidio de al menos cuatro
adolescentes el último año.
El primer ministro británico
David Cameron llamó a
boicotearla y askme.fm ha
prometido que aumentará
la protección contra el
bullying.
Conseguir popularidad, ese duro trabajo
-Norma uno: suma muchos
seguidores en tus cuentas.
-Dos: debes tener más
seguidores que la gente a la
que sigues.
-Que no parezca que
intentas conseguir fans
planteando hashtags muy a
menudo: es decir, que no se
note que eres un wannabee, un
quiero y no puedo.
-No postees
constantemente. Una vez al día
se considera suficiente.
-Si lo haces varias veces,
deben ser cosas “alucinantes y
extraordinarias”.
Si intentas trolear al
sistema, que no te pillen: por
ejemplo, tener varias decenas
de perfiles falsos desde los
que pulsar “me gusta” en las
fotos del perfil real.
Quita las fotos que no
tengan suficientes “me gusta”.
Sé astuto
Manual para padres angustiados
-Evitar el catastrofismo: una cosa es internet y otra el mal uso que se haga.
-Conocer las redes sociales. Dos sugerencias: Manual de redes sociales en
internet y Técnicas de hacker para padres, de Mar Monsoriu Flor.
-Aplicar el sentido común y la prudencia a la hora de hablar con los hijos y
explicarles los peligros con los que se pueden encontrar.
-Compartir con los chicos lo que hacen, sin invadir su intimidad.
-Configurar las opciones de privacidad de datos personales.
-Ayudarles a escoger bien
a quién se acepta como amigo.
-Evitar las conductas de riesgo: conversaciones de índole sexual,
publicación de fotografías íntimas, revelación de datos...
-Aprender con los hijos: conviene navegar con ellos hasta los 12 o 13 años.
-Establecer límites claros: horarios, tiempo de uso, etc. Se puede pactar
con ellos, por ejemplo, que muestren las fotos antes de subirlas.
Te interesa
https://www.youtube.com/watch?v=fpK0jyKAIQ8
Campaña británica del Centro de Protección de la Infancia.
Muy interesante para explicar a los chicos adolescentes los
peligros de colgar información y fotos íntimas en internet.
https://www.youtube.com/watch?v=ugmShCOi3zM#t=18
Campaña impulsada por el Defensor del Menor de Madrid
sobre qué significa la falta de privacidad.
http://vimeo.com/63267742
Vídeo producido por la Ceapa (Confederación
Española de Asociaciones
de Padres y Madres de Alumnos) que
aborda la relación de los adolescentes
y las redes sociales.
-Si necesitas más información:
www.protegeles.com
www.chaval.es
EXTRAÍDO DE:
http://www.mujerhoy.com/psico-sexo/sentimientos/adolescentes-esclavos-gusta-831375092014.html